22 de octubre de 2011

De reojo...


Miraba, de reojo, como la realidad se transformaba día a día. Los nuevos acontecimientos
le dejaban más perplejo, extrañado y escéptico. Todo parecía seguir su ritmo natural, aunque 
percibía unas raras sensaciones
al contemplar el fluir de la vida. 
Se insinuaba la presencia de una  fuerza que  imantaba y predeterminaba el sendero.