Miró con estupor como el nuevo día amanecía cargado con sabores de sueños y resaca... Luego vio como desde la distancia se ofrecía un brindis por un nuevo año intrépido y desconcertante. Le agradó el detalle y su recuerdo deambuló entre paisajes ignotos. La sed entre sus labios creció aspera, mientras el manantial sonaba a lo lejos...Las horas seguían su curso, los minutos volvían a ser porciones de vida expandiéndose a cada paso...Soplaba el viento fuerte y supo desde donde brotaba, moviendo los cabellos negros que se derramaban sobre el bello torso desnudo de aquella esfinge sigilosa que se escondía tras el espejo...
1 de enero de 2011
20 de diciembre de 2010
Vi ...
Viajar al pasado puede ayudar a reencontrar un futuro más humano y feliz.
Les deseo felices fiestas llenas de buenos augurios y satisfacciones.
17 de diciembre de 2010
6 de diciembre de 2010
Aquí...
Aquel chico miraba sigiloso al nuevo mundo que se mostraba ante sus dudas. Creía que todo podría estar lleno de esperanzas y aciertos, pero los últimos tiempos comenzaron a traer nubarrones que amenazaban tormentas variadas en casi todos los aspectos. Su animo se convertía día a día más inquieto, más inseguro y una sensación de desasosiego aceleraba su airado espiritu contestatario. Entre los jóvenes crecía una desazón que les llevaba a vivir el "carpe diem", y a perder sus antiguas aspiraciones. El aquí y ahora se iba convirtiendo en su canto de futuro y sus ilusiones se restringían a "disfrutar del momento". El porvenir se escondía entre las espesas y lúgubres nubes que tapaban el cielo nítido de los sueños. Aquí y ahora un nuevo desanimo acribillaba a aquella juventud que perdía el rumbo o no lograba atisbar un nuevo horizonte más claro.
2 de diciembre de 2010
Experimentos
Pronto supo que todo aquel vacío que rodeaba al cielo podía más que él. Pensó que sería mejor dejar fluir al río en su camino y no ponerle trabas, aunque pudiera crear nuevas maravillas para la ingeniería. El pan seguiría llegando, aunque no hubieran aparecido los molinos de agua y las muelas y piedras movidas por esa fuerza hidraúlica venida desde las cavernas de profundas galerías y desde el interior de las entrañas de la tierra. El millo se trituraría de todas maneras y las bocas esperarían ansiosas el eterno manjar. La vida se expresaba con sus anhelos y deseos y los gozos de hoy eran el trabajo del ayer.Y las miradas se llenaban de nueva luz entre el verdor de unos campos nuevamente sembrados. En el continuo retorno se construía nuevos espacios llenos de espirales giros sobre su mismo eje. Una danza que no paraba con el manantial de la vida.
21 de noviembre de 2010
Latidos
Era
la luna
arriba, alta
sobre un cielo oscuro,
girando entre sonoras
sinfonías de silencios y sueños,
embriagando con su leve arrullo
los animos de seres que habitan
entre esperanzas de tiempos finitos,
abiertos al ritmo cíclico de lo eterno.
Despertó el día nuevo
y la noche se durmió,
mientras crecían
latidos
de un mundo
lleno de vida,
sin lunas.
Solos.
la luna
arriba, alta
sobre un cielo oscuro,
girando entre sonoras
sinfonías de silencios y sueños,
embriagando con su leve arrullo
los animos de seres que habitan
entre esperanzas de tiempos finitos,
abiertos al ritmo cíclico de lo eterno.
Despertó el día nuevo
y la noche se durmió,
mientras crecían
latidos
de un mundo
lleno de vida,
sin lunas.
Solos.
4 de noviembre de 2010
Machango
"La locura es que estemos mandados por un machango verde" -dijo aquel viejo marino. Lo vi que esperaba mientras se notaba en su rostro el malestar al tener que obedecer, como todos, la orden de aquel menudo.
Él, un autentico navegante por los mares del sur y del norte, que cruzaba estrechos, anchos mares y océanos pacíficos o no tanto, seguía allí, frente a mí. Lo observé quieto, a la espera como el más pintado. Por fin, al cruzarnos en aquel paso de cebra, soltó la frase y sonreímos, aceptando el absurdo dominio que aquel mequetrefe verde tenía sobre todos nosotros.
Él, un autentico navegante por los mares del sur y del norte, que cruzaba estrechos, anchos mares y océanos pacíficos o no tanto, seguía allí, frente a mí. Lo observé quieto, a la espera como el más pintado. Por fin, al cruzarnos en aquel paso de cebra, soltó la frase y sonreímos, aceptando el absurdo dominio que aquel mequetrefe verde tenía sobre todos nosotros.
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